Y así fue.
La rareza de lo que hoy fue extraño quedó impregnada en su
mente.
Las miradas cruzaron caminos y un beso rompió el silencio.
Los dedos se desataron y el final llegó...
Minutos antes, estaría viviendo la escena que creyó haber
esperado durante mucho: un baile y un beso; y otro más.
El tiempo se detuvo para presenciar lo que no es pero sin
embargo fue.
Dulce y tabaco, amargo y café.
Lo correcto de lo indebido corrió por ambos cuerpos, ninguno
empezó, ninguno se detuvo.
Terminó lo inesperado para recobrar el sentimiento, revivir
y caer de nuevo.
Ambos sabían que no.
Ambos sabían que no.
Aquellos que embriagaron los sentimientos
de pasión quedaron en la duda de lo recóndito y oscuro.
Nadie habló de más, ninguno besó de menos.
La historia y fragmentos del olvido vivieron por un segundo
y quedaron nuevamente en el pasado.
Nadie hablará, ninguno besará otra vez.

