Y es que cuando la miras, se pierde por dentro.
Cuando tiene miedo se refugia en ti y todo sana.
Cuando se ahoga en pensamientos apareces y todo cobra sentido otra vez.
No es lo evidente lo que ama si no lo profundo de ti que descubre a tu lado.
Y entonces la desilusión la invade.
Aquella que deja sus ojos mojados cuando revive los momentos.
Aquella que la hace pensar dos veces si eras lo que en un momento pensó.
Aquella que le recuerda el vacío de tu mirada y la mentira de tus palabras.
No hay razones para guardar rencor frente a un pasado innegable.
Momentos que quedaron enmarcados en su mente junto a las veces que disfrutó junto a ti.
Aquí serás parte de una historia vivida. Una historia de dos que contarán los mudos al hablar.
La historia que cobró vida en un entonces pasajero, que ambos sabían tendría un final.
Por siempre y nunca más.
