18 abr 2012

Amor sin precauciones.

¿Me escuchaste? Me encantas...
y no es que me muera por ti, es que por ti me muero. 

Me muero por tu sonrisa traviesa cuando coqueteas sin intensión; 
me muero cuando tu mirada invade mis ojos y me pierdo en un sinfin de pensamientos; 
me muero cuando tu ilusión hace que la mia cobre vida; 
cuando ríes, cuando lloras, cuando amas... me encantas.

La ironía de hoy confesarte lo que siento quedará inscrita en el panfleto de mis sueños, un mundo en el que tú y yo somos felices, y todo es perfecto.

Sin pensarlo te pienso en cada momento del día, celebro tus victorias y lloro tus melancolías.
Estoy pendiente de lo que te pasa o puede llegar a pasarte, pero vivo un cuento en el que un obstáculo nos separa y hasta la más linda de las hadas no cuenta con la varita mágica para juntarnos.
Si realmente viviéramos en ese cuento podría llegar a tenerte, pero la cruda verdad es que en el presente la suerte no es mi aliada y te aleja de mi derrepente.

Lo cierto es que no existe amor perfecto e incondicional, sino uno paciente y comprensivo, de esos que aman hasta el final pero cobran más de su merecido.
Por eso mis esperanzas no se desvanecen frente a un escenario que considero incierto, porque te engañas día a día, tratando de que lo que tu creíste perfecto lo sea.

No existe perfección amor, solo ideales que quieren ser alcanzados. 
Ideales que muchas veces se equivocan y nos ciegan ante la opción correcta que se posa frente a nuestros propios ojos.






No hay comentarios:

Publicar un comentario