20 abr 2012

Un instante.

Hoy me levanté, y vi por la ventana el cielo azul oscuro. Un nuevo día empezaba.

Casi sin pensarlo me preparé para salir. 
Me embarqué rumbo a la aventura que me esperaba. 
Una de aquellas, aquellas que se hacen esperar, aquellas que acaban cuando menos los esperas.

Llegué a mi destino final: una escena romántica, divertida, inesperada, dulce.
Él y yo.

Cerré los ojos y todo había terminado. 
Las miradas, las manos entrelazadas, las sonrisas, los roces y lo inexplicable de lo atrevido se convirtieron en recuerdo.

Hoy me dormí pensando en él, y en lo que vendrá por delante. 
Porque hoy termino de escribir esta página, pero se estrena el comienzo de un nuevo capítulo.

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